Las plataformas donde te encuentran funcionan todas igual por dentro

Buscas un proveedor, un piso o un trabajo en aplicaciones distintas, con logotipos distintos, y crees que son negocios distintos. Por dentro son la misma máquina de tres piezas. Esto es de dónde sale su dinero, quién decide el orden de lo que ves y qué puedes comprobar tú mismo.

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10 de septiembre de 2026
Tema
Captación y anuncios
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Un lunes cualquiera, la misma persona abre un buscador para encontrar quién le fabrica un envase, mira un portal para alquilar un local, entra en una red social donde le aparece un anuncio de una furgoneta y, por la tarde, revisa ofertas de empleo para su sobrino. Cuatro pantallas, cuatro empresas, cuatro sensaciones. Un mecanismo idéntico debajo.

Ese mecanismo tiene tres piezas y conviene nombrarlas sin adornos. Hay alguien que busca algo y aporta dos cosas: su atención y sus datos. Hay alguien que quiere ser encontrado y está dispuesto a pagar por ello. Y hay un tercero en medio que decide en qué orden se presentan los candidatos y cobra por ese orden. Todo lo demás, la interfaz, el color del botón, el nombre del producto, es carrocería.

De dónde sale el dinero

Lo más rápido para entender un negocio es leer sus cuentas. En las plataformas más grandes del mundo, la publicidad no es una línea más: es el negocio.

Peso de la publicidad en los ingresos de Alphabet, Meta y Amazon en 2025.
EmpresaEjercicioIngresos totalesDe publicidadPeso
Alphabet (Google)2025402.836 millones de dólares294.691 millones73,2 %
Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp)2025200.966 millones de dólares196.175 millones97,6 %
Amazon2025716.924 millones de dólares68.635 millones (servicios de publicidad)9,6 %
Cuentas anuales presentadas ante la SEC.123

En Alphabet, esos 294.691 millones se reparten en tres líneas que la propia empresa separa en su informe anual: 224.532 millones de la búsqueda y otros productos, 40.367 millones de anuncios en YouTube y 29.792 millones de la red de socios donde Google coloca anuncios en webs de terceros.1 La nube, los dispositivos y las suscripciones, todo junto, suman menos de la mitad que la búsqueda sola.

En Meta el caso es más extremo y más limpio: de cada cien dólares que entran, noventa y siete y medio son publicidad.2 Es una empresa de publicidad que además tiene aplicaciones de mensajería.

Amazon parece la excepción y es la más instructiva. Nueve de cada cien dólares vienen de publicidad, lo cual suena poco hasta que se mira la cifra absoluta: 68.635 millones de dólares en un año, más que los ingresos totales de la mayoría de las compañías del mundo, y creciendo un 22 % respecto al año anterior.3 Una tienda que vende de todo ha descubierto que también puede cobrar por el orden en que se enseña lo que vende.

El caso de LinkedIn merece un párrafo aparte porque explica el lado laboral del asunto. Microsoft declara 19.817 millones de dólares de ingresos de LinkedIn en su ejercicio cerrado el 30 de junio de 2026, un 6 % de todo Microsoft. Y describe de qué se componen: soluciones de contratación, soluciones de marketing, suscripciones premium y soluciones de venta.4 Dicho de otro modo, en la red donde la gente busca trabajo, quien paga es casi siempre quien contrata, quien vende o quien quiere destacar; el candidato aporta el perfil.

En los portales españoles no hay cuentas públicas que citar, porque son sociedades no cotizadas, pero el modelo se lee en sus propias páginas de ayuda. InfoJobs cobra a la empresa: publicar ofertas, packs de posiciones y acceso a su base de curriculums, con una frase que resume el negocio mejor que cualquier análisis, «paga sólo para ver los datos de contacto de los que te interesan».5 Idealista deja al particular publicar sus dos primeros anuncios gratis y empieza a cobrar cuando alguien anuncia más de dos inmuebles, cuando el precio de venta supera el millón de euros o cuando el alquiler pasa de tres mil euros al mes; su volumen viene de los paquetes que compran las agencias.6

De todo esto sale la primera conclusión incómoda. En casi ninguna de estas plataformas paga con dinero la persona que busca. Paga quien quiere ser encontrado. Y cuando el que paga no es el que usa, el producto se optimiza para el que paga en todo aquello que no espante al que usa. No hay conspiración: hay una cuenta de resultados.

Quién decide el orden

Aquí está la pieza que casi nadie mira y que cambia la forma de leer una pantalla. El orden en que aparecen los candidatos no lo decide quién paga más. Lo decide una subasta con reglas propias, y las reglas están escritas.

Google lo publica en su documentación: los anuncios se ordenan según el ranking del anuncio, que se calcula, en sus palabras, «teniendo en cuenta el importe de las pujas, la calidad de los anuncios y las páginas de destino, el ranking de anuncio mínimo, la competitividad de la subasta, el contexto de la búsqueda en cuestión y el impacto esperado de los recursos y otros formatos de anuncio».7 Seis factores, y la puja es uno.

La consecuencia la escribe la propia empresa, y es la frase más útil de toda su ayuda: «Incluso si la competencia puja más que tú, podrás alcanzar una posición más alta, a un precio menor, con anuncios y páginas de destino de alta calidad».7

Lo que se paga tampoco es lo que se ofrece. La puja que fija un anunciante es un techo, no un precio: «con la subasta de Google Ads, solo pagas lo mínimo necesario para alcanzar el ranking de anuncio mínimo y superar el ranking del anuncio del competidor que tienes justo por debajo».8 Si nadie más ha superado ese mínimo, se paga el precio de reserva. Es decir, en una subasta poco competitiva el anunciante paga poco aunque haya ofrecido mucho, y en una muy competitiva paga casi todo lo que ofreció. El precio no lo pone el anunciante ni la plataforma: lo pone el segundo clasificado.

Ese diseño tiene nombre y edad. Se llama subasta de segundo precio generalizada, y el trabajo que la describió y la puso en el mapa académico es de Benjamin Edelman, Michael Ostrovsky y Michael Schwarz, publicado en The American Economic Review en marzo de 2007: quien ocupa la posición i paga la puja del anunciante que está en la posición siguiente.10 Los mismos autores dejan escrito algo que rara vez se cuenta: en este formato, decir la verdad sobre lo que uno está dispuesto a pagar no es la mejor estrategia, a diferencia de otro diseño clásico, el mecanismo VCG, en el que cada participante paga el perjuicio que causa a los demás con su presencia y decir la verdad sí es la estrategia dominante.11

Meta describe su subasta con otro vocabulario y la misma estructura. El anuncio que gana es el que tiene mayor «valor total», y el valor total, en su documentación, tiene tres componentes: la puja del anunciante, la tasa estimada de acción, es decir, la probabilidad calculada de que esa persona haga lo que el anunciante quiere, y la calidad del anuncio.1213 La puja, otra vez, es un tercio de la ecuación.

Conviene añadir un matiz que la propia Google se encarga de aclarar y que casi todo el sector repite mal. El nivel de calidad, ese número del 1 al 10 que ven los anunciantes, «no es un factor que condicione la subasta de anuncios», sino una herramienta de diagnóstico.9 La calidad sí entra en el ranking, pero la calidad que entra no es ese número visible. Se puede tener un 10 y perder, y se puede tener un 6 y ganar.

Y un cambio de reglas del que casi nadie se enteró: en 2019 Google pasó su plataforma para editores, Ad Manager, de segundo precio a primer precio, donde el ganador paga lo que ofreció. Sus dos anuncios oficiales dan como motivos la complejidad de tener varias subastas encadenadas con reglas distintas y la voluntad de crear un mercado «justo y transparente».14 La explicación que circula en el sector, que fue el header bidding lo que mató al segundo precio, no aparece en ninguno de los dos textos oficiales. Puede ser cierta; no está sostenida por la fuente.

Qué se puede usar para dirigir un anuncio, y qué no

La tercera pieza, el intermediario, ya no opera sin reglas en Europa. La Ley de Servicios Digitales prohíbe dirigir publicidad a menores en plataformas en línea y prohíbe la publicidad dirigida cuando el perfilado usa categorías especiales de datos personales. La Comisión Europea lo escribe sin rodeos: «Las plataformas ya no pueden mostrarle anuncios basados en sus datos confidenciales, como la orientación sexual, la religión o la raza», y «introduce una prohibición completa de mostrar anuncios dirigidos a los niños».15

Además obliga a etiquetar los anuncios y a que las plataformas de muy gran tamaño guarden la información publicitaria en un repositorio de acceso público. El artículo 39 del Reglamento detalla lo que ese repositorio debe contener: el contenido del anuncio, en nombre de quién se presenta, quién lo pagó si es otro, el periodo en que se mostró, si se dirigió a grupos concretos y los parámetros principales usados para hacerlo, y el número total de personas alcanzadas, desglosado por país cuando corresponda. Debe estar consultable durante todo el tiempo que el anuncio se muestre y hasta un año después.18

Esos repositorios existen y se pueden abrir hoy: el Centro de Transparencia de Anuncios de Google y la Biblioteca de Anuncios de Meta. Cualquiera puede escribir el nombre de una empresa y ver qué está anunciando.20

Quién está obligado depende del tamaño. La designación de plataforma o buscador de muy gran tamaño se activa, según la Comisión, a partir de 45 millones de usuarios al mes en la Unión Europea.16 A día de hoy hay tres buscadores designados, Google, Bing y ChatGPT, este último desde el 31 de agosto de 2026, y una lista de más de veinte plataformas que incluye marketplaces como Amazon, AliExpress, Temu, Shein o Zalando, tiendas de aplicaciones, un portal de reservas, las redes sociales grandes, WhatsApp desde enero de 2026, Reddit y Roblox desde agosto de 2026, una red profesional, LinkedIn, y una enciclopedia, Wikipedia.17

Esa lista, leída del tirón, es el mejor resumen de este artículo. Comprar, buscar trabajo, reservar un viaje, instalar una aplicación, consultar una enciclopedia: casi todos los sitios donde una persona decide algo son plataformas con publicidad o con orden de aparición, y el legislador europeo las trata a todas con el mismo criterio de tamaño.

Para dar la escala en casa: en España, la inversión en medios digitales cerró 2025 en 6.211,2 millones de euros, un 11,2 % más que el año anterior, según el estudio anual que IAB Spain realiza con PwC.19

Por qué esto importa aunque nunca compres publicidad

Si nunca vas a poner un anuncio, esto te sigue afectando de tres maneras concretas.

Lo que ves está ordenado, y no por mérito ni por cercanía, sino por una subasta que pondera puja, calidad estimada y probabilidad de que hagas algo. La primera opción de una pantalla no es la mejor: es la que mejor combinó esas tres cosas para ti en ese instante.

Lo que ves puedes auditarlo. No en teoría: hay dos repositorios abiertos donde comprobar quién está pagando por aparecer delante de ti y con qué parámetros te eligió.

Y si buscas trabajo, o vendes tu casa, o pides presupuesto, conviene saber que el servicio que usas gratis lo paga la otra parte de la mesa. No es un motivo para desconfiar; es un motivo para no confundir un escaparate con un consejo.

Qué no se puede saber

No se conocen los pesos exactos de ninguna subasta. Sabemos los factores porque las plataformas los publican, pero no cuánto pesa cada uno, ni cómo se combinan, ni cómo cambian según el momento. Nadie fuera de esas empresas lo sabe, y quien diga lo contrario está vendiendo algo.

La calidad la mide quien cobra. En los dos casos que hemos citado, la evaluación de la calidad del anuncio y de la página de destino la hace la misma parte que se lleva el dinero, y no es auditable por un tercero.

Los repositorios de anuncios son mejores que nada y peores que un registro. Consultarlos a mano funciona para una empresa; hacer un análisis serio de un sector con ellos es otra cosa, y la calidad de los datos varía entre plataformas.

De los portales españoles no hemos publicado cifras de ingresos porque no hay fuente primaria: son sociedades no cotizadas que no depositan sus cuentas en la web. Las cifras que circulan en prensa para Idealista en 2024 no coinciden entre sí, así que no las usamos. Lo que sí está verificado es su modelo de cobro, escrito por ellos.

Del texto legal citamos el artículo 39 a partir de una reproducción del texto oficial, porque el portal EUR-Lex no devolvió el articulado completo en el momento de escribir esto. El umbral de 45 millones y las prohibiciones de segmentación sí están tomados de páginas de la Comisión Europea.

Y una advertencia de método para quien quiera seguir el hilo con datos españoles: la cifra de IAB Spain y la del estudio de InfoAdex no son comparables, porque miden perímetros distintos. Sumarlas o contrastarlas como si midieran lo mismo produce titulares falsos.

Una comprobación de cinco minutos

  1. Abre el Centro de Transparencia de Anuncios de Google y la Biblioteca de Anuncios de Meta y busca el nombre de tres empresas: la tuya, la de tu principal competidor y la de la última que te vendió algo. Vas a ver qué anuncian, desde cuándo y en qué países.
  2. Después, cuando esta tarde te aparezca un anuncio, dedica diez segundos a preguntarte qué señal tuya lo trajo hasta ahí. No siempre acertarás. Pero la pregunta correcta ya cambia lo que ves.

Fuentes

  1. Alphabet Inc., Form 10-K del ejercicio 2025, tabla de ingresos por tipo. Presentado el 4 de febrero de 2026.
  2. Meta Platforms, «Meta Reports Fourth Quarter and Full Year 2025 Results», 28 de enero de 2026.
  3. Amazon.com Inc., Form 10-K del ejercicio 2025, información por segmentos. Presentado el 5 de febrero de 2026.
  4. Microsoft Corp., Form 10-K del ejercicio fiscal 2026 (cerrado el 30 de junio de 2026), ingresos por producto y servicio. Presentado el 29 de julio de 2026.
  5. InfoJobs, páginas de producto para empresas. Consultadas el 10 de septiembre de 2026.
  6. Idealista, política de precios y cobros para particulares. Consultada el 10 de septiembre de 2026.
  7. Google Ads, «Subasta de anuncios».
  8. Google Ads, «Coste por clic (CPC) real: definición».
  9. Google Ads, «Acerca del nivel de calidad de las campañas de búsqueda».
  10. Benjamin Edelman, Michael Ostrovsky y Michael Schwarz, «Internet Advertising and the Generalized Second-Price Auction: Selling Billions of Dollars Worth of Keywords», The American Economic Review, vol. 97, n.º 1, marzo de 2007, pp. 242-259.
  11. Tim Roughgarden, «The VCG Mechanism», apuntes del curso CS269I, Universidad de Stanford, 14 de noviembre de 2016.
  12. Meta, «Toward fairness in personalized ads», enero de 2023.
  13. Meta AI, «A new system to help ensure ads are delivered fairly to different demographic groups», 9 de enero de 2023.
  14. Google Ad Manager, «Simplifying programmatic: first price auctions for Google Ad Manager», 6 de marzo de 2019, y «An update on first price auctions for Google Ad Manager», 10 de mayo de 2019.
  15. Comisión Europea, «La Ley de Servicios Digitales».
  16. Comisión Europea, «The impact of the Digital Services Act on digital platforms».
  17. Comisión Europea, plataformas y buscadores designados de muy gran tamaño. Lista actualizada el 7 de septiembre de 2026.
  18. Reglamento (UE) 2022/2065 (Ley de Servicios Digitales), artículo 39, sobre el repositorio de anuncios.
  19. IAB Spain y PwC, «Estudio de Inversión Publicitaria en Medios Digitales 2026», publicado el 25 de febrero de 2026.
  20. Google, Centro de Transparencia de Anuncios (adstransparency.google.com) y Meta, Biblioteca de Anuncios (facebook.com/ads/library).

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